Vol. 3 Núm. 1 (2009)

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Carta del Editor in Chief

¡Bienvenidos al quinto número de la Revista Globalización, Competitividad y Gobernabilidad en la Región Iberoamericana! 

Desde nuestro último número hemos visto cambios importantes no solo para América Latina sino para el mundo entero. Por un lado, la materialización del momento histórico que representa la victoria de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos en Noviembre. Ya el Presidente Obama se consolida en su puesto como el 44avo Presidente del país norteamericano y los cambios se comienzan a sentir. La recesión económica que vivimos, así como la guerra en Irak y Afganistán, son prioridades que posiblemente pongan a la Región Latinoamericana en un segundo plano. Aunque hay temas prioritarios en común tales como el tráfico de drogas (Plan Colombia, Plan Mérida), el comercio (Tratados de Libre Comercio) y la inmigración (principalmente con México), todavía no se vislumbra una estrategia clara de por dónde vendrá la relación. Por el otro, la reciente crisis económica mundial tomó por sorpresa a muchas empresas y países en América Latina. Como en cualquier crisis, siempre habrá algunos mejor preparados para contrarrestar los efectos negativos que todos los economistas avecinan. 

Abordando los temas de la Revista, y con respecto a la Globalización, una de las características recurrentes cuando hablamos del desarrollo exitoso de un país, es el grado de globalización que existe en el mismo. Entre más globalizado, mayores beneficios tendrá su población por el fomento del comercio exterior, así como a la inversión extranjera directa. Y según el último reporte del Latin Globalization Index, Latinoamérica incrementó su índice de globalización durante el 2008. Obviamente, no todos los países latinoamericanos se vieron beneficiados de la misma manera, e incluso hubo algunos perdedores. Según Latin Business Chronicle, 13 de los 18 países incluidos en este estudio tuvieron un avance en su índice de globalización. Dicho índice mide las exportaciones, importaciones, inversión extranjera directa, turismo, remesas y la penetración del internet como porcentaje del PIB. Durante el 2008 Panamá resultó ser una vez más el país más globalizado de América Latina. Pero el país que dio el salto más grande fue Nicaragua, impulsado por un fuerte incremento en su comercio exterior. Sus exportaciones crecieron a un 45% del PIB y sus importaciones de bienes y servicios crecieron a un 74.5%. Es interesante mencionar que los gigantes de la región, Brasil y México, tuvieron solamente pequeños avances en este índice. Brasil, por ejemplo, solamente exporta el 14.7% de su PIB comparado con 68.3% que exporta Panamá, e importa solamente el 10.6% del PIB. 

La pregunta interesante es: ¿A qué se debe que los países más globalizados de Latinoamérica sean también unos de los más pequeños? La respuesta está en sus políticas de apertura que dan la bienvenida a nuevas inversiones. Es justamente su tamaño el que los obliga a mirar hacia el mundo en búsqueda de nuevas oportunidades para sus productos. Asimismo, los productos y servicios que estos países no pueden producir de una manera eficiente, son importados para beneficiar la demanda local. El mensaje es claro: el índice de globalización es solamente una medida más del éxito del libre comercio. Los resultados se ven reflejados en el avance económico que han alcanzado los punteros de este ranking. Sin duda, estos mismos países estarán en mejores condiciones de adaptar sus economías al ambiente negativo que actualmente acecha a América Latina. De hecho, la potencial recesión prolongada que se espera, amenaza fuertemente a la región. La crisis financiera mundial termina el exitoso crecimiento observado en los últimos 5 años donde el promedio de la región fue del 5%. La tasa de crecimiento bajó al 4.6% en el 2008 y las proyecciones más optimistas de crecimiento son del 1.9% para el 2009 según la Economic Commission for Latin America and the Caribbean. 

Con respecto a la Competitividad, en un reporte del Instituto Alemán Ifo y la Fundación Getulio Vargas de Brasil, presentado en América Economía, el clima económico de América Latina es el peor en 19 años. América Latina entró en una fase de recesión desde el pasado mes de octubre y actualmente la región se encuentra en fase de declive, sin mostrar perspectivas de una recuperación significativa en el corto plazo. Ambas entidades evalúan tres índices diferentes, el índice de Clima Económico, el Índice de Situación Actual y el Índice de Expectativas. El primero llegó a 2.9 puntos para América Latina en enero, su nivel más bajo desde el inicio de la serie en enero de 1990. El Índice de Situación Actual también llegó a su nivel más bajo desde octubre del 2002. Finalmente, el Índice de Expectativas registró un nuevo récord histórico negativo bajando de 2.5 a 2.3 puntos. En este índice América Latina se mantuvo muy cerca del equivalente mundial, que registró 2.8 puntos en enero.
 
Esto obviamente no es una sorpresa, sin embargo es interesante ver cómo se han comportado cada una de las economías latinoamericanas. Al revisar los resultados individuales se observa que a excepción de Perú y Uruguay, las economías de otros países de la región están en períodos caracterizados como recesivos. Por ejemplo, dependiendo del índice, Bolivia mostró el resultado más bajo desde julio de 2003 y México, uno de los índices más pequeños de su historia. Iguales resultados se han visto en Brasil, Paraguay y Ecuador. No sorprende que la peor evaluación de la situación actual sea para la economía venezolana.
 
El estudio indica que para los siguientes meses las expectativas siguen siendo desfavorables, ya que el Índice de Expectativas de la región refleja un mayor grado de pesimismo que la media mundial. Ambas instituciones señalan que la combinación de las evaluaciones más favorables para el presente y expectativas relativamente más pesimistas para el futuro "se puede explicar por el hecho de que América Latina estaba creciendo por encima de la media mundial en el tercer trimestre de 2008.” No es fácil predecir estas crisis económicas, es todavía más difícil sobreponerse exitosamente sin una adecuada planificación. 

Por otra parte, relativo a Gobernabilidad, esperamos cambios importantes en la Región. Además de los resultados en Ecuador, Bolivia y Venezuela, esperamos elecciones presidenciales en Chile, Uruguay, Honduras, El Salvador y Panamá. No sabemos cuál será la posición del Presidente Obama hacia la Región, pero algunos esperan una diplomacia más directa. De hecho, ha utilizado el famoso dictum de John F Kennedy, “No negociemos nunca por miedo, pero nunca tengamos miedo de negociar.” De acuerdo al Inter-American Dialogue, habrá un cambio de estilo, haciéndolo “menos didáctico y más interesado en construir consenso a través de organizaciones multilaterales.” Ya lo veremos el próximo Abril donde los mandatarios de 34 países de la Región se reunirán en Trinidad y Tobago con ocasión del Summit de las Américas para hablar sobre cómo reforzar la cooperación. El tema de la reunión es: “Asegurar el Futuro de los Ciudadanos a través de la Promoción de Prosperidad, Seguridad Energética y Sustentabilidad del Medio Ambiente.”

Este quinto número cuenta con ocho artículos muy diversos cubriendo las diferentes áreas objeto de estudio en esta publicación. En el primer artículo, Álvaro Vargas Llosa evalúa detalladamente el impacto en América Latina de la recesión mundial. ¡La región ha perdido el equivalente al 60% del PIB! Además de presentar cifras reveladoras, el autor hace comparaciones interesantes sobre la preparación que han tenido otras regiones ante la eventual crisis, en particular, China o India. El análisis incluye una evaluación sobre los diferentes gobiernos de la región, utilizando su ya conocida nomenclatura de gobiernos vegetarianos y gobiernos carnívoros. El riesgo ante la nueva situación de crisis mundial, es que parte de las mejorías que se habían observado en los últimos años, desaparezcan. El crecimiento económico ha sido el resultado de unas economías más abiertas de lo que fueron en los años 80, generando una nueva clase media en nuestros países. Inclusive, el nuevo ingreso ha permitido a algunos países reducir la pobreza a través de incentivos a la educación. El artículo lista con ejemplos específicos las medidas que se deben tomar para ser competitivos, requisito indispensable para prosperar de una manera sostenible. 

En el segundo artículo, Mario Cimoli, João Carlos Ferraz y Annalisa Primi, presentan una reflexión crítica sobre los desafíos para América Latina y el Caribe en cuanto a las políticas de inversión en Ciencia y Tecnología en vista de la crisis económica actual. La crisis económica mundial acentúa la brecha que existe con los países desarrollados en ese renglón. Durante la primera mitad de la década de los años 2000, la región se vio favorecida en su tasa de crecimiento gracias al comercio de commodities. Sin embargo, muy poco se hizo para actualizar la tecnología y el capital humano. El artículo cuestiona el futuro de las ya débiles políticas industriales y de tecnología en la región ante la crisis. Después de presentar un resumen breve sobre la estructura industrial y la demanda por conocimiento e innovación, los autores resumen las cuatro lecciones que han sido aprendidas en la región. Finalmente, nos ofrecen sus reflexiones sobre las medidas que son necesarias para fortalecer las perspectivas futuras de la región en el contexto de la crisis económica actual.
 
En el siguiente artículo, Noé Aguilar Rivera explora las opciones existentes para garantizar la subsistencia de la Industria Azucarera en México. Recientemente, se ha cuestionado la sostenibilidad y productividad de la agroindustria de caña de azúcar, al ser una industria de alto impacto social pero que generalmente no ofrece desarrollo de empresas colaterales. La tesis fundamental es que existen ventajas apreciables de tipo económico, social y medio-ambiental que justificarían invertir en ella. Sin embargo, es una industria conflictiva que se ha visto afectada por elementos políticos, y no necesariamente factores internos a la producción o los mercados. Se hace necesario que los actores fundamentales de la agroindustria (empresarios, organizaciones cañeras, sindicatos, productores de caña, proveedores de insumos y servicios, y consumidores) colaboren en la determinación de una estrategia coherente a largo plazo. La alternativa evidente es la diversificación hacia subproductos más innovadores que permitan la sostenibilidad de la industria.
 
El artículo cuarto, de Mehmet Genc, nos presenta cómo obtener el máximo beneficio de la Inversión Extranjera Directa (IED) en la Banca Comercial. La influencia de la Inversión Extranjera en la banca ha acelerado rápidamente en la última década, especialmente en América Latina y en los países de la Europa Oriental. El autor analiza las ventajas de la entrada de bancos extranjeros en la eficiencia de los bancos locales. Entre otras, los bancos extranjeros contribuyen a la creación de un sistema financiero más desarrollado y más estable, lo cual contribuye al crecimiento económico. Su argumento fundamental es que las restricciones a la entrada de bancos extranjeros y la restricción en las actividades que estos bancos realicen, genera un sistema bancario menos eficiente y aumenta el precio de los créditos para aquellos que lo necesiten. Su argumento es que los gobiernos deben enfocarse en mejorar el clima institucional y reducir las regulaciones sobre las compañías. Las regulaciones que fomentan competencia y libre entrada maximizan el impacto positivo de la banca extranjera en la eficiencia de la banca domestica.
 
En el quinto artículo, María Eugenia Suárez Serrano analiza los fundamentos y resultados del Pacto de Estabilidad Gobierno-Industria Farmacéutica durante el periodo 2001-2004. El objetivo del Pacto de Estabilidad era limitar el crecimiento anual del gasto farmacéutico público para así crear un entorno propicio para la investigación. A través de un análisis estadístico riguroso a una muestra de 45 laboratorios farmacéuticos, y complementado con análisis cluster de las principales variables estratégicas de la industria, el autor verifica que el comportamiento de las empresas efectivamente permaneció estable durante el periodo estudiado. 

El sexto artículo, de John Griffiths, se plantea las condiciones para lograr una integración regional en defensa. Tradicionalmente los proyectos de integración regional consideran las dimensiones económicas y/o de infraestructura. En este artículo se discuten los esfuerzos históricos de integración regional, para sugerir el establecimiento de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), desde la perspectiva del Consejo Sudamericano de Defensa (CSD). Para que la integración sea exitosa, se requiere de un Estado con un nivel de consolidación que le permita cumplir con las principales funciones de gobernabilidad y seguridad. En segundo lugar se requiere, que el conjunto de Estados y el territorio del cual forman parte presente un nivel aceptable de integración en infraestructura y de energía. Finalmente, todo esfuerzo de integración en el ámbito de la seguridad y defensa requiere como base un adecuado nivel previo de integración política que permita consensuar e identificar riesgos, amenazas y oportunidades comunes. La hipótesis es que cualquier intento de integración regional en defensa no prosperará al ritmo deseado mientras estos factores no sean desarrollados de una manera coherente y organizada.
 
En el séptimo artículo Carlos Garcimartín, Luis Rivas, Santiago Díaz de Sarralde y José Antonio Alonso también hablan de integración pero desde la perspectiva financiera y se preguntan si es viable un Fondo de Cohesión Social Iberoamericano. El objetivo último del Fondo va más allá de la redistribución de renta entre sus participantes. Según los autores el grado de integración real entre las economías latinoamericanas es limitado, tanto desde la perspectiva del comercio, como de la inversión, la emigración y la coordinación macroeconómica. La idea es crear una herramienta que favorezca e incentive un mayor nivel de integración en Iberoamérica y que, en última instancia, aumente el bienestar de sus ciudadanos. Al igual que con la Unión Europea, hay múltiples argumentos favorables a su desarrollo, pero la región presenta obstáculos importantes para la creación de un fondo viable. En primer lugar, el grado de integración real entre los países iberoamericanos es limitado. En segundo lugar, no existen en Iberoamérica instituciones comunes capaces de desarrollar las tareas de gestión, monitoreo y control. En tercer lugar, si el Fondo contempla cofinanciación por parte de las autoridades nacionales o locales en los diversos proyectos, la capacidad fiscal de gran parte de los países iberoamericanos es reducida. Sin embargo, evaluando múltiples escenarios de financiación, los recursos totales se encontrarían entre los 600 y 800 millones de dólares, cifras muy alejadas de las que existen en la Unión Europea.
 
Finalmente, en el octavo artículo, Kasra Ferdows nos presenta un modelo muy interesante para conceptualizar la evolución de la gerencia de la red de producción que compañías globales manejan alrededor del mundo. Su argumento es que la pregunta clave ya no es dónde producir, sino dónde ejecutar las tareas individuales de producción. La Globalización ha traído consigo la posibilidad que los procesos productivos se puedan separar de manera que los componentes se hacen en diversos países y el ensamblaje final se puede hacer en el país de destino. Esto representa una oportunidad muy interesante para América Latina, que en vista de la crisis económica mundial, está buscando soluciones innovadoras de “agregar valor” que vayan más allá de la venta de commodities (lo cual ha sido el modelo tradicional). América Latina podría ser uno de los destinos de producción para alguno de los procesos, particularmente para aquellos productos que tienen como destino de mercado los Estados Unidos. El modelo conceptual está basado en ejemplos concretos de cuatro compañías globales incluyendo el caso específico de Zara (la cadena de tiendas de moda española de presencia mundial). 


Tabla de contenidos

América Latina y el recesión mundial .
Alvaro Vargas Llosa
¿Por qué diversificar la agroindustria azucarera en México? .
Noe Aguilar Rivera, M.J. Fortanelli, M.G. Galindo, S.C. Contreras
Políticas de ciencia, tecnología e innovación en economías abiertas globales: reflejos de América Latina en el Caribe .
Mario Cimoli, Annalisa Primi, João Carlos Ferraz
Cómo sacar el máximo partido de la inversión directa extranjera en la banca comercial .
Mehmet Erdem Genc
Mecanismos de regulación en la industria farmacéutica española: una valoración del Pacto de Estabilidad Gobierno-Industria Farmacéutica 2001-2004 .
Enzo Piña Mavarez, Eugenia Suárez Serrano
¿ES VIABLE UN FONDO DE COHESIÓN SOCIAL IBEROAMERICANO? .
Carlos Garcimartín, Santiago Díaz de Sarralde, Luis Rivas, José Antonio Alonso
PROCESOS DE INTEGRACIÓN REGIONAL EN DEFENSA: ¿CONSEJO SUDAMERICANO DE DEFENSA –UNASUR- UN NUEVO INTENTO? .
John E. Griffiths Spielman
Modelado de operaciones globales .
Kasra Ferdows


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